El cliente ("G.M."), de 55 años, inició una supuesta amistad por Tinder que mutó a WhatsApp durante cinco meses. La "amiga", quien afirmó vivir en Asia, lo indujo a invertir pequeños montos en un supuesto nodo de liquidez descentralizada. Para ganar su confianza, le permitió retirar $5,000 USD de "ganancias". Tras eso, el cliente depositó progresivamente los ahorros de su empresa familiar superando los 120,000 USDT. Cuando le exigieron pagar "tasas operativas" del 30% para devolverle su saldo inflado de medio millón en la plataforma, la cuenta fue bloqueada y la mujer desapareció.
La estafa tipo Pig Butchering está diseñada para no dejar huellas humanas, recayendo todo en el ciberdelito industrial.
Ante las pruebas irrefutables aportadas por nuestra firma que demostraban el delito transnacional de extorsión y fraude, la policía cibernética local en Asia obligó al Exchange a incautar la cuenta corporativa falsa. Esto permitió un acuerdo de liquidación y congelamiento del 60% del capital original, asegurando un recupero parcial de +$70,000 USDT para la víctima durante el arbitraje internacional.
"No importa cuán cariñosa sea la relación construida en WhatsApp, el sindicato criminal no cederá emociones. La única manera de pelear en estos mega-fraudes asiáticos es aportando expedientes pulcros, con trazabilidad innegable, directamente a los departamentos de cumplimiento de los Exchanges que usan para lavar el dinero de las víctimas."
— Analista Forense Cripto, FGLA